No esperes piedad

martes, 3 de junio de 2008

En cada generación, una puta y un ladrón

[Sobre Barack Obama, al parecer, considerado un hombre sexy en EE.UU.] Inteligente, carismático, lo que quieran, pero feo con ganas, lo que me lleva a esto del método alternativo de belleza. Consiste en ascender laboralmente, en subir peldaños de poder. Cada peldaño logrado equivale a un lifting; cada nueva conquista laboral, a un tratamiento de botox. Y lo mejor, sin tener que pasar por el quirófano y sin gastar un euro. Porque los que cambian son los demás, no tú. [...] Yo misma llegué a decir que un hombre tan feo como Nicolas Sarkozy es atractivo. Bien es verdad que el espejismo se me pasó cuando me fijé en sus tacones, algo que ni la mismísima presidencia de Francia puede soportar con dignidad. Pero lo mío con Sarkozy, aunque fuera temporal, y lo de las americanas con Obama, demuestra que el poder, el éxito profesional, a cualquier nivel, nos transforma a los ojos de los demás. Nos hace interesantes y hasta guapos.

Método alternativo de belleza, por Edurne Uriarte en “Mujer Hoy”, Nº 471 de 2008

Eh, eh, eh. Para el carro, nena, Edurnita. Lo que tú pienses no es universal. No todo el mundo es un putón al que le hace el chocho palmas a la visión de una billetera, ni se corre de gusto mirando a hijos de puta prepotentes pretendiendo que son personas carismáticas.

Hay muchos a los que la gente poderosa les de asco. A mí, hay pocos poderosos que no me parezcan personas codiciosas y egocéntricas (bueno, quizás Gandhi se salva). Incluso conozco a una chica, proletaria ella, que no se cansó nunca de mandar a la mierda a un futbolista encaprichado con follársela. Y el tío era millonario, famoso y popular, el rey del pueblo. Hasta un piso le regalaba, con los tiempos que corren. Pero nada, una chica pobre pero honrá, ya ves. No como cierta fulanilla de altos vuelos.

Tú sí me pones cachondo, Edurnita. Y, mira qué cosas, no es por tu puesto de catedrática de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco. Es más bien que,
como tránsfuga política, me inspiras lo que me suelen inspirar los zorrones de derechas.

Oooh... Yeah, bitch.

lunes, 2 de junio de 2008

Preparamos un experimento

Para que no se me pueda decir que preparé el experimento "ad hoc" una vez tuve las conclusiones que buscaba, voy a proceder como creo que se ejecutan los pasos correctamente:

  • Observo un fenómeno.
  • Tras observarlo, acabo ideando una posible explicación: una hipótesis. Es el momento de ponerla a prueba.
  • ¿Cómo se pone a prueba una hipótesis? Diseñando un experimento que permita refutarla si es falsa.


Me costó comprender por qué hay que diseñar un experimento que permita refutarla en lugar de uno que directamente la confirme. Si el experimento dice "tu hipótesis no vale", ya no hay que seguir: la hipótesis tiene que desecharse. Esto, al principio, me resultaba harto extraño, pero siempre me decía "recuerda, tú no sabes nada de lógica, algún motivo habrá".

Cuando terminé de comprenderlo, fui capaz de pensar en ejemplos sencillos que ilustraran por qué si la hipótesis resulta ser falsa, ya no hay que seguir. Quiero explicarlo para que, cuando llegue el momento, no se me pueda decir "es que...". Por ejemplo, ovejas negras. Decimos que "todas las ovejas argentinas son negras", pero llega una oveja y resulta ser blanca. ¡Mala oveja, pues, estropeó la hipótesis! Ya no tiene sentido seguir diciendo (¿hipotetizando?) que todas las ovejas son negras, pues llegó una blanca y nos fastidió.

La verdad sobre un asunto es algo muy escurridizo. Sé que hay algo de matemáticas ahí que no alcanzo a comprender, pero sí entendí que cuantas más veces repitas tu experimento y éste parezca confirmarse, más "probable" es que tu hipótesis, la que explica ese fenómeno que observaste, esté en el camino de ser cierta. Pero, ah, este método, una simplificación muy "a la Marta" de lo que es el método científico, nos dice que jamás podremos obtener verdades completas en lo que respecta al mundo físico. Nos acercamos, y con cada confirmación vía experimento de nuestra hipótesis, más cerca estamos de que sea "cierta", pero sin confiarnos, pues en cualquier momento podría idearse un experimento que nos dijera "no Marta, lo siento, pero fallaste, esto no es así".

El chiquilicuatre se agarra a esta incertidumbre teórica para establecer que con la ciencia "nunca se sabe" y, por tanto, fíate de él y dale los billetes.

Estoy pensando en la astrología. Cuando jovencita, yo creí en ella. Los cuentos de princesas, idiotas que nos hacen a las mujeres. Todos sabemos, así un poco de lejos, qué es eso de la astrología: los astros deciden nuestro destino y conforman nuestra personalidad en el momento justo de nacer.

Mi hipótesis de trabajo no va a tratar sobre la astrología, sino sobre los astrólogos. La hipótesis consiste en lo siguiente: "cuando refutas con datos cualquier aspecto de la astrología, alguien que se dedique a ella te descalificará, insultará y calumniará, pero NO centrará el debate en tus objeciones a ese aspecto de la astrología". Disculpas si no sé formalizarlo mejor, recuerden que aprendí cosas ya mayor.

Dicho en español, la hipótesis dice que si discutes con un astrólogo sobre alguna cuestión concreta de la astrología, mareará la perdiz y acabará entrando en el ataque personal, pero no discutirá sobre astrología en sí.

Si aparece algún astrólogo que sea educado y te rebata con argumentos, la hipótesis resultaría ser falsa y habría que rechazarla. Si aparece algún astrólogo maleducado que te insulte y que no se centre en el debate no significa que la hipótesis sea cierta. Significa que está un paso más cerca de ser cierta. Si aparecen muchos astrólogos maleducados que te insulten y que no se centren en el debate, la hipótesis tiene visos cada vez mayores de ser cierta, pero no perdamos de vista que cuando aparezca un astrólogo que sea capaz de certificar con argumentos alguna proposición de la astrología, la hipótesis pasará a ser falsa, por mucho que haya habido miles de astrólogos que hayan cumplido perfectamente con el comportamiento predicho.

Experimento:

  • Escogemos una proposición sobre la astrología
  • La rebatimos
  • Planteamos la cuestión a un astrólogo y esperamos su respuesta al respecto
  • En el debate, Marta promete ser siempre correcta y educada cuando plantee sus objeciones, y no se desviará del tema de la objeción concreta, evitando entrar en ataques personales. ¿Conseguirán lo mismo sus astrólogos interlocutores?


En el próximo texto se planteará la proposición a rebatir y se buscarán respuestas. Esta entrada permanece como testigo de que la hipótesis se planteó primero. Si alguno se digna en debatir y demuestra lo que dice, me retractaré. Si no, iré tanteando a otro tipo de chiquilicuatres con un esquema similar.

Avanzo que la astrología presenta el problema del "verdadero escocés". Hay tantas astrologías como astrólogos. Ellos nos lo probarán.