No esperes piedad

jueves, 7 de febrero de 2008

Los violines son trozos de madera


Aquí, en el falso blogomundo que cada cual se hace a su manera, abundan los fantoches pseudoliterarios que juntan tres palabras más o menos eufónicas y se creen poetas. Incluso hay tontarras que se creen profundos y bohemios por comprarse un sombrero vergonzoso y exponerse mediante fotografías al público, sin el menor sentido del ridículo. Tampoco faltan los filosofastros manipuladores que abusan de la escasez de sentido crítico para dárselas de pensadores. Y vosotros, como sois medio tarados, o tarados del todo, tragáis con todo.

Un caso extremo de la soplapollez bloguera lo constituye Fabrizio, antes conocido como Algernon. Este infeliz reúne los tres casos mencionados: fantoche pseudoliterario, tontarra sin sentido del ridículo y filosofastro manipulador. Vaya un reciente ejemplo entre los muchos que podría exponer:

"Me llegaron las notas perplejas de instrumentos de cuerda, lentas en su proceder, como si la orquesta se hubiese dormido en su sitio y se hubiera reanimado tañendo violines y demás trozos de madera". (Gloriosa entrada completa).

Lo mejor, sin duda, lo de las "notas perplejas". Suena bien, ¿a que sí, oligofrénicos? Pues resulta que no significa nada, porque este gilipollas o desconoce el significado del adjetivo perplejo o considera que ustedes son totalmente ignorantes y se quedarán sólo con la sonoridad de la frase, sin importarles un huevo que no diga nada, que esté más vacía que el furgón blindado que abandonó el Dioni.

El soplapollas de Algernon es una inagotable fuente de tonterías así, y desde Todo es Mentira lo disculpamos porque somos condescendientes con los discapacitados mentales, pero lo que no podemos tolerarle a este gañán es que use como alias el nombre de aquel ratón que tanto nos emocionó a los que sabemos reconocer una buena historia.

Ahí queda eso.

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